Lilith escuchó un ruido abajo y suspiró con miedo, respirando hondo, apretó la daga entre sus manos y bajó las escaleras,miró por todos lados pero no vio nada. Se dirigía a la cocina, cuando de repente el teléfono sonó de nuevo, lo miró y lo dejó sonar, mientras salía a el jardín, con el teléfono en mano, miró a todos lados buscándole, pero seguía sin ver nada, cuándo sonó el teléfono y esta vez cogió respirando con fuerza.
- No me encontrarás.
Lilith miró hacía el cielo con los ojos llorosos y se arrodilló cansada, cerró los ojos durante unos segundos, y luego los abrió, miró el teléfono y se levantó. Bajó a la última planta a por el teléfono inalambrico y salió a la calle, sonó el teléfono y miró hacía todos lados buscándole.
Cogió y le dijo con apenas un hilo de voz.
- Déjame por favor, basta .. ¿Qué quiere de mi?
- Te estoy viendo, sé lo que haces.
De nuevo, colgó y Lilith caminaba con rapidez hacía su casa mirando a todos lados, al llegar se sentó en una silla en frente de la puerta con la daga en la mano, cuándo de repente, llaman al timbre.
- ¿Qui .. Quién es? -Susurraba temblorosa, acercándose lentamente a la puerta-
- Soy yo, Dan.
Lilith le abrió rápidamente y guardó la daga.
- ¿Qué haces aquí Dan? Son las 4 de la mañana.
- Me aburría y mis padres no están, así que me dije : Vamos a ver a Lilith. -Soltó una risa burlona.
- Que gracioso. Dan, no te vas a creer lo que me ha pasado. -Le miró sería.
- Dime. -Dijo Dan tirándose en el sofá.
- Pues que hay un tío que no para de llamarme diciéndome que me está viendo y tal. -Se sentó a su lado.
Dan echó a reír, mientras Lilith alzaba una ceja.
- Yo no le veo la gracia.
- Yo sí. -Bromeó Dan.
- Joder, Dan, te lo digo en serio tío.
- Lil, será un viejo aburrido, pasa.
Lilith suspiraba aún nerviosa, mirando a Dan. Apoyó su cabeza en su hombro, y miró el teléfono de reojo.
El teléfono volvió a sonar y Lilith lo miró, colgó rápidamente.
- No coges?- Dijo Dan mirando a Lilith.
- No, da igual, será mi madre.
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